La guerra 

El odio incrementa el odio, porque es el alimento del diablo. 

Tras los recientes acontecimientos ocurridos en París y Beirut el viernes 13 de noviembre de 2015, no puedo dejar de pensar en la idea de guerra. Esta posibilidad me hace parar a pensar y recordar los valores que un día me fueron inculcados.

Considero que, si bien este conflicto es cuanto menos, complicado de resolver, también creo que el camino de la violencia no es la respuesta correcta sino la sencilla.

Entrando en guerra no vamos a conseguir más que acabar con miles de vidas inocentes y la tragedia de París se convertirá en nuestro pan de cada día. No podemos sucumbir a ella, debemos ante todo intentar preservar la paz, que solo se consigue con amor, respeto, justicia y unidad. La venganza no es la respuesta porque no todo vale. No es justo llevarse por delante miles de vidas bajo ningún concepto.

Sé que el dolor de las familias y amigos de los fallecidos es inmenso, pero ¿verdaderamente estamos dispuestos a todo?

Deberíamos poner a Gandhi de referente para comprender que la lucha pacífica, aunque es más costosa, también es más beneficiosa.

Poner banderas de Francia en nuestro perfil de Facebook o condenar este acto, (que lleva aconteciendo meses en Siria y que es el motivo único de la huida masiva de refugiados a Europa) no es nuestra misión, ni tampoco va a servir para detener a los salvajes. Sé que es un acto de solidaridad pero tenemos que condenarlo de forma activa. Manifestarnos no sólo mediante una pantalla.

Nuestra labor es luchar por alcanzar la paz sin recurrir a las armas, hacer comprender a nuestros gobernantes que hay otros caminos y que nosotros no estamos dispuestos a vivir a costa de sacrificar a otros.

Porque ayer fueron Guillaume, Mathieu, Lola o Thomas entre otros, pero mañana podríamos ser cualquiera si entramos en el juego de ISIS.

Estamos perdiendo nuestra humanidad. ¿Acaso es normal que mi abuela, que en breve cumplirá noventa años, viva dos guerras en su propia carne?

Otro punto que me preocupa es el odio que se está generando hacia el islam y aquellos que lo practican. Ellos no tienen la culpa de lo que está sucediendo, igual que tampoco la teníamos los españoles cuando la ETA cometía aquellas atrocidades.

No es de ley que paguen justos por pecadores.

Espero sinceramente y rezo más que nunca por que encontremos una solución alternativa a las bombas porque aún tengo esperanzas en el ser humano.


Hate increases hate because it is devil’s nourishment.

After the recent attacks in Paris and Beirut on Friday, November 13, 2015, I can’t stop thinking about the idea of ​​war. This possibility makes me remember the values ​​that were instilled in me one day.

While this conflict is far complicated to solve, I believe that the path of violence is not the right answer but the simple one.

If we entered war, we will not get anything but thousands of innocent people killed and the tragedy of Paris will become our routine.

We can not succumb to it, we must try to preserve peace, which can only be achieved with love, respect, justice and unity. Revenge is not the answer. It is not fair to end with thousands of lives in any way.

I know the pain of the families and friends of the deceased is huge, but are we really willing to do anything?

Gandhi should be our role model. We must understand that peaceful dispute, besides being harder, it is also beneficial.

Putting flags of France in our Facebook profile or condemn this act (that takes months happening in Syria which is the only reason for the massive entry of refugees in Europe) is not our mission, and it will not work to stop the savages. I know it’s an act of solidarity but we must condemn it actively. Manifest ourselves not only through a screen.

Our job is to fight for peace without resorting to arms, to make our leaders understand that there are other ways and that we are not willing to live by sacrificing other’s people lives.

We are losing our humanity. Is it normal that my grandmother, who will be ninety in a few months, is going to live two wars?

Another point that worries me is the hate that is being generated to Islam and those who practice it. They are not responsible for what is happening, neither Spaniards were when ETA committed those atrocities.

I sincerely hope and pray more than ever for us to find an alternative solution to bombs because I still have hope in mankind.

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